abril 07, 2013

Siseneg

"Dios condujo detrás las aguas de la tierra preexistente y destruyó al caótico monstruo marino Leviatán para formar lo deformado y moldear la tierra a su gusto: La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas". Génesis 1:2



Nada le impedía extinguir el archivo de la carne proba, densa con ternura. Esos dedos vastos adheridos a las paredes del placer y que rompían en corrupción. La depravación se despertaba hinchada y ascendía, impía, contra sus pechos, dando paso al místico clímax de la carne.


Se deprendía su espíritu hereje. Una vez transgredida la ley del Señor, ardió en llamas y su piel evanescente se tornó tosca y verde. Adoró a Leviatán entonces, le hizo el amor de nuevo sellando el pacto de la carne contra Dios.



Juntos construlleron el reino de las tinieblas.



J. Herrería

enero 30, 2013

Somos algo más que carne.

Francis Bacon (Cabezas) 1946

1.      Todo ser racional es persona y, en cuanto tal, tiene dignidad y no precio. Además, existe como un fin en sí mismo y no como un medio. Kant. 

diciembre 29, 2012

La bruja de la infancia.

“Los libros que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarle por teléfono cuando quisieras” J.D. Salinger




También había una especie de cuartillo al que llamábamos “el palomar” porque contenía gran cantidad de animales como faisanes, perdices, gallinas y palomas que armaban un alboroto constante que aportaba vida a nuestro quehacer diario. También había un pozo a la derecha del palomar del cual se extraía agua para regar los cultivos. Mi madre siempre decía que no nos acercáramos al borde porque había una bruja hambrienta en su interior que devoraba niños a velocidades de vértigo. Esa historia que mi madre contaba para infundirnos miedo lo único que hacía era incrementar el interés de Isabelle y mío por saber que había en el interior. En una ocasión cuando la tapa del pozo estuvo levantada Isabelle y yo nos asomamos al borde con intención de ver las largas uñas rojas de la bruja que habitaba allí dentro, lo único que vimos fue la cara de desesperación de mi madre al comprobar que estuvimos a punto de caer al interior y morir ahogados.