febrero 03, 2012

"Eso" de Czeslaw Milosz



Ojalá por fin pudiera decir qué está en mí.
Gritar: gente, les mentí
diciendo que eso no estaba en mí,
cuando eso está ahí siempre, días y noches.
Aunque gracias a eso supe describir sus ciudades inflamables,
sus cortos amores y juegos desmembrándose en humus,
aretes, espejos, el deslizar de un tirante,
escenas de alcoba y de campos de batalla.
Escribir fue para mí estrategia de protección,
de borrar las huellas. Porque a la gente no puede gustarle
aquél que alcanza lo prohibido.
Llamo en mi ayuda a los ríos en los que nadé, lagos
con puentecillos entre cedazos, valle
en cuyo eco la canción duplica la luz del anochecer,
y confieso que mis extáticos halagos a la existencia
sólo pudieron ser entrenamientos de alto estilo,
Pero abajo estaba eso, que no me atrevo nombrar.
Eso se parece al pensamiento de alguien sin hogar, cuando
atraviesa la ciudad ajena, congelada.
Se asemeja al momento cuando un judío cercado ve aproximarse
los pesados cascos de los gendarmes alemanes.
Eso es cuando el hijo del rey se dirige a la ciudad y ve el mundo
real: pobreza, enfermedad, vejez y muerte.
Eso puede ser comparado con el inmóvil rostro de alguien
que entendió que fue abandonado para siempre.
O con las palabras del médico sobre la sentencia inevitable.
Porque eso significa enfrentar un muro de piedra
y entender que ese muro no cederá ante ninguna de nuestras súplicas.
Versión de Agnieszka Kawecka

enero 20, 2012

Muerte no te enorgullezcas, John Donne.



Muerte no te enorgullezcas,
aunque algunos te llamen poderosa y terrible,
puesto que nada de eso eres; 
porque todos aquellos a quienes creíste abatir no murieron,
triste muerte, 
ni a mi vas a poder matarme, 
esclava de lado, 
la fortuna, los reyes y los desesperados, 
si con veneno, guerra y enfermedad y amapola o encantamiento 
se nos hace dormir tan bien y mejor que con tu golpe, 
de qué te jactas, 
tras un breve sueño despertamos a la eternidad y 
la muerte dejará de existir, 
muerte morirás.






Texto original:

Holy Sonnet 6, “Death be not proud”

DEATH be not proud, though some have called thee
Mighty and dreadfull, for, thou art not so,
For, those, whom thou think'st, thou dost overthrow,
Die not, poore death, nor yet canst thou kill me.
From rest and sleepe, which but thy pictures bee,
Much pleasure, then from thee, much more must flow,
And soonest our best men with thee doe goe,
Rest of their bones, and soules deliverie.
Thou art slave to Fate, Chance, kings, and desperate men,
And dost with poyson, warre, and sicknesse dwell,
And poppie, or charmes can make us sleepe as well,
And better then thy stroake; why swell'st thou then;
One short sleepe past, wee wake eternally,
And death shall be no more; death, thou shalt die.

octubre 16, 2011

Temporada de caza para el león negro. Tryno Maldonado

Pero pedía más y más. Una y otra y otra vez. Compraba otro boleto. Volvía a subir a cien metros de altura para luego descender a  la velocidad de un bólido hacia el abismo y elevarse de nuevo, limpio e ingrávido contra el sol.

Temporada de caza para el león negro (Anagrama Editorial, 2009) de Tryno Maldonado es toda una joya para la lectura. Las obsesiones o quizás pasiones −por aquello de lo irracional− marcan la vida de Golo. Pero no de un modo bohemio, sutil o sensible; sino todo lo contrario. Golo es una persona adictiva hasta el límite, vive en la compulsión y los excesos. Un sociópata entrañable al que llegas a coger cariño.

Golo pinta y se droga, pero sobre todo practica sexo.  Su falta de criterio a la hora de escoger compañero sexual, su falta de moral en las relaciones llegando a agredir a su pareja (narrador de la historia), definen al protagonista como un autentico cabrón. Golo es artista, pintor, el mejor de su generación (generación Atari). Pero lo que realmente importa de él, es su complejidad psicológica, que Maldonado ha sabido tejer con una maestría de alta costura.

Golo pintaba cuando Matinez, el gato de su vecina, vivía. Golo pintaba un león negro con una corona. Golo no era fiel y no parecía pesarle este hecho. Golo no sabe escribir bien, de hecho jamás leyó un libro.


Si me lo preguntan, diré que sí. Quise a Golo, ese hijo de la chingada, con toda mi alma. Pero no me pregunten por qué.

El libro se estructura en noventa y nueve capítulos escritos a modo de fotogramas, muy dinámicos por la cantidad de verbos y la poca adjetivación. Su orden puede resultar aleatorio aparentemente, pero los saltos de tiempo en la historia están perfectamente integrados de modo que, toda la trama deviene como una suerte de conversación natural. Ahí radica el verdadero virtuosismo de  la obra.

Golo es un personaje irremediablemente salvaje, la visión de su amante (narrador) nos hace mirarlo con ojos tiernos, pero no se confundan; Temporada no es un libro sobre el panorama artístico mexicano ni sobre filosofía; mucho menos de amor. Temporada de caza para el león negro es una historia cruel sobre un personaje maravilloso desde el punto de vista narrativo.

Golo no creía en Dios. Al menos eso decía.